Estados Unidos, paralizado por el frío extremo: emergencia climática, desabastecimiento y tensión social

Un ciclón bomba azota gran parte del país con sensaciones térmicas récord, deja al menos tres muertos en Nueva York y expone la fragilidad de la infraestructura y el clima político. Más de 200 millones de personas están bajo alerta.
Mundo25/01/2026Studio 341 NewsStudio 341 News
EEUU

Estados Unidos atraviesa una de las peores crisis climáticas de su historia reciente. Un fenómeno conocido como “ciclón bomba” cubre de hielo y nieve a vastas regiones del país, con sensaciones térmicas que llegaron a los 18 grados bajo cero y, en algunos puntos, rozaron los -30. El saldo parcial es dramático: al menos tres muertos confirmados en Nueva York, miles de vuelos cancelados, cortes masivos de energía y un desabastecimiento total en supermercados.

“El mundo es blanco y vacío; el frío se mete por adentro de los guantes”, describió el periodista Mauricio Zabalza, quien reporta desde una de las zonas afectadas. El fenómeno impacta ya a más de 200 millones de personas y pone en jaque a ciudades poco preparadas para temperaturas extremas, como Texas y Kansas, donde las autoridades temen un aumento de víctimas fatales.

El caos se agravó en las últimas horas por la combinación de lluvias torrenciales provenientes del Pacífico y aire ártico, que transformaron la nieve en capas de hielo letales. Árboles caídos y tendidos eléctricos destruidos dejaron a miles de hogares sin calefacción, una situación especialmente crítica para adultos mayores y poblaciones rurales. “Hace días que la gente vació los supermercados; no quedó absolutamente nada”, advirtió Zabalza.

Pero la crisis no es solo climática. En paralelo, la tensión social escaló tras una redada de la policía migratoria (ICE) en Minnesota que terminó con la muerte de un enfermero de 37 años y desató protestas en todo el país. Mientras el gobierno federal habló de “terrorismo doméstico”, videos del operativo alimentaron la indignación pública y reavivaron el debate sobre la política migratoria.

Incluso la Casa Blanca se vio obligada a modificar su discurso. Pese a haber negado históricamente el cambio climático, el presidente Donald Trump debió coordinar una respuesta federal de emergencia ante la magnitud del desastre.

Con iglesias cerradas, servicios virtuales y avenidas desiertas, Estados Unidos enfrenta uno de sus inviernos más oscuros: una postal helada que deja al descubierto la vulnerabilidad de su red eléctrica y una fractura social que ni el hielo logra congelar.
 

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