Gas caro, fábricas en alerta y riesgo laboral: la industria enfrenta un invierno con amenaza de cortes y suspensiones

La suba internacional del GNL por la guerra en Irán, la posibilidad de restricciones energéticas y una actividad económica debilitada generan un escenario crítico para el sector productivo. Las empresas evalúan planes de contingencia, reducción de horas y hasta despidos para atravesar los próximos meses.
Actualidad20/05/2026Studio 341 NewsStudio 341 News

La industria argentina se prepara para atravesar uno de los inviernos más complejos de las últimas décadas. El aumento del costo del gas, la posibilidad de faltantes en el suministro y una actividad económica que continúa sin señales firmes de recuperación encendieron las alarmas en distintos sectores fabriles. Empresas de todo el país ya analizan medidas de emergencia que incluyen suspensiones, reducción de jornadas y paradas de planta para contener el impacto económico.

La preocupación se profundizó luego del salto internacional en el precio del Gas Natural Licuado (GNL), impulsado por la guerra en Irán. El valor pasó de unos USD 12 por millón de BTU a superar los USD 20, una suba que golpea directamente los costos energéticos de las industrias. Frente a ese escenario, la Unión Industrial Argentina (UIA) pidió al ministro de Economía, Luis Caputo, mecanismos de asistencia para evitar que el incremento recaiga completamente sobre el sector privado, aunque hasta el momento no hubo respuestas oficiales.

A este escenario se sumó un nuevo foco de tensión: un incremento inesperado del costo de regasificación dispuesto por Enarsa, que elevó el valor un 47% sobre lo previsto inicialmente. La medida provocó malestar entre las cámaras empresarias, que cuestionaron cambios de último momento y advirtieron sobre márgenes operativos cada vez más reducidos.

En paralelo, el norte argentino aparece como la zona más comprometida. En Tucumán, industrias azucareras, citrícolas, papeleras y cerámicas ya fueron advertidas sobre posibles restricciones en el suministro entre junio y agosto. Los cortes podrían extenderse durante más de dos meses y coincidir con el período de mayor actividad productiva.

El panorama se agrava porque muchas plantas ya trabajan por debajo de su capacidad debido a la caída del consumo y la desaceleración económica. Datos recientes muestran que el empleo industrial pierde entre 3.000 y 4.000 puestos mensuales, mientras que una parte importante de las empresas proyecta reducir personal o disminuir horas de trabajo.

Con el invierno cada vez más cerca, la industria busca previsibilidad para evitar que la combinación entre energía cara, menor actividad y restricciones de abastecimiento termine por profundizar una crisis que ya amenaza producción y empleo.

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete gratis al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email