La NASA ya tiene fecha para hundir la Estación Espacial Internacional: el plan que divide a científicos y ambientalistas

La histórica estructura será retirada de la órbita entre 2030 y 2031 y caerá en el remoto Punto Nemo, en el océano Pacífico. Aunque el operativo busca ser controlado, crecen las advertencias por su posible impacto ambiental y el vacío legal sobre los residuos espaciales.
Curiosidades28/06/2026Studio 341 NewsStudio 341 News

La Estación Espacial Internacional (ISS), uno de los mayores símbolos de la cooperación científica global, comenzó a transitar la cuenta regresiva hacia su final. La NASA y sus socios internacionales definieron que la plataforma será retirada de la órbita terrestre entre fines de 2030 y principios de 2031 mediante una compleja maniobra que culminará con su caída controlada en el Punto Nemo, una de las regiones más aisladas del océano Pacífico.

El operativo se desarrollará de forma gradual. A partir de 2028, la estación perderá altura de manera progresiva mediante maniobras coordinadas y, un año después, un Vehículo de Desorbitación Estadounidense desarrollado por SpaceX tomará el control de la misión para conducir el descenso definitivo.

Sin embargo, el plan abrió una fuerte controversia. La principal inquietud radica en que nunca antes se desorbitó una estructura de semejantes dimensiones. Especialistas advierten que, aunque gran parte de la estación se desintegrará al ingresar en la atmósfera, algunos componentes metálicos de alta resistencia podrían sobrevivir y terminar depositados en el fondo del océano.

Organizaciones ambientalistas reclaman estudios de impacto más exhaustivos y la publicación del inventario completo de materiales que llegarán al mar. Temen que los restos alteren ecosistemas poco explorados y sienten un precedente para futuras misiones espaciales.

A las dudas ambientales se suma un problema jurídico. Expertos sostienen que la legislación internacional no establece responsabilidades claras cuando los residuos espaciales caen en aguas internacionales, lo que limita las obligaciones de limpieza y reparación ambiental.

Mientras la NASA defiende el proyecto y destaca que la ISS permitió casi tres décadas de avances científicos con más de 265 astronautas de distintos países, el cierre de su misión plantea un desafío mayor: cómo garantizar que la exploración espacial del futuro no genere nuevas amenazas para el planeta que busca comprender.

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