Devastadoras inundaciones en Brasil: Desesperación y solidaridad en medio del caos

Además, se investigaban otros cuatro fallecimientos, mientras que 131 personas seguían con paradero desconocido y 155.000 se habían quedado sin hogar.

Mundo 08/05/2024 Studio341News Studio341News
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El estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, se encuentra sumido en una tragedia sin precedentes debido a las inundaciones que han dejado a su paso un rastro de destrucción y desolación. Equipos de rescate se movilizan con premura para auxiliar a las personas atrapadas, mientras el número de víctimas mortales asciende a 95, según informes oficiales.

En las afueras de Eldorado do Sul, a escasos kilómetros de la capital, Porto Alegre, el panorama es desolador. Supervivientes aguardan con angustia y hambre la llegada de ayuda, muchos han tenido que abandonar sus hogares y ahora se encuentran durmiendo a la intemperie, al borde de las carreteras. La situación es desesperada, como lo refleja el testimonio de Ricardo Junior, quien relata haber pasado tres días sin alimentarse y sin noticias de su familia.

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Las labores de rescate se ven obstaculizadas por las propias inundaciones, mientras que numerosas personas aguardan ser evacuadas, algunas de ellas aún atrapadas en sus viviendas anegadas. Pequeñas embarcaciones surcan las calles inundadas en un esfuerzo por salvar vidas.

Las cifras son estremecedoras: 90 personas han perdido la vida, otras 131 permanecen desaparecidas y más de 155,000 se han quedado sin hogar. En medio del caos, la solidaridad se hace presente, pero la magnitud de la catástrofe supera cualquier capacidad de respuesta local.

Porto Alegre, una ciudad de 1.3 millones de habitantes, no escapa al desastre. Las calles del centro se encuentran bajo el agua, los supermercados están desabastecidos, las gasolineras cerradas y el agua potable se raciona en las tiendas.

Los estragos se extienden también a los servicios básicos. Más de 1.4 millones de personas se han visto afectadas por cortes de agua y electricidad. Las compañías eléctricas han optado por interrumpir el suministro en áreas inundadas por motivos de seguridad, dejando a medio millón de personas a oscuras en Porto Alegre y sus alrededores.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha prometido ayuda federal para enfrentar lo que ya se considera el peor desastre climático en la historia del país. Sin embargo, la magnitud de los daños aún es incierta y solo se podrá evaluar cuando las aguas retrocedan.

Las consecuencias económicas también se hacen sentir. Los expertos de JP Morgan anticipan un modesto descenso en el crecimiento del PIB y un leve aumento en la inflación, especialmente debido a la escasez y el encarecimiento del arroz, un producto clave en la región de Rio Grande do Sul.

En medio del desastre, Brasil enfrenta una prueba de solidaridad y resiliencia. Mientras tanto, las autoridades y la sociedad civil trabajan incansablemente para mitigar el sufrimiento y comenzar la ardua tarea de reconstrucción.

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