
Entre disfrute, calor y miles de rosarinos que cada verano buscan refugio en la costa, el Paraná también volvió a mostrar su costado más peligroso. Choques de embarcaciones, búsquedas desesperadas y ahogamientos recientes reavivan una discusión urgente: cómo convivir con un río imponente sin subestimar sus riesgos. Especialistas advierten sobre la imprudencia, la falta de chalecos salvavidas y el desconocimiento del entorno.





















