Huracán vs. San Lorenzo: un clásico barrial que resiste el paso del tiempo

El Clásico Porteño vuelve a encender la pasión. Este domingo, desde las 18 hr, Huracán recibirá a San Lorenzo en el Tomás A. Ducó por la fecha 7 de la Liga Profesional 2025. Pero este no es un partido más: es el duelo que enfrenta a dos barrios vecinos, una rivalidad que se mantiene intacta pese al paso de los años.

Un duelo con identidad propia
En una ciudad donde el fútbol se respira en cada esquina, la disputa entre Quemeros y Cuervos se distingue por algo único: su esencia de barrio. La rivalidad nació en los potreros del arrabal porteño a principios del siglo XX y, desde entonces, cada cruce es una batalla por el orgullo.

Huracán y San Lorenzo comparten más de lo que los separa. Ambos fueron fundados en 1908 con apenas siete meses de diferencia. Y durante un breve periodo convivieron a solo siete cuadras de distancia: entre 1916 y 1921, Huracán jugaba en Av. Chiclana, mientras que San Lorenzo estrenaba su Gasómetro en Av. La Plata. Hasta que el Globo se asentó definitivamente en Parque Patricios, donde en 1967 su estadio pasó a llevar el nombre del Teniente Coronel Tomás Adolfo Ducó - (Palacio Ducó).

El primer enfrentamiento oficial fue en 1915, en la cancha de Ferro. Ganó San Lorenzo 3-1. Desde entonces, la rivalidad fue creciendo y cada clásico se convirtió en mucho más que un simple partido de fútbol: es la representación del choque entre Boedo y Parque Patricios, dos barrios con identidad propia y un sentido de pertenencia inquebrantable.

Las formaciones del primer clásico entre San Lorenzo y Huracán
San Lorenzo: J. Coll; A. Coll y J. De Campos; J. Monti, F. Monti y J. Ronchi; M. Perazzo, A. Etchegaray, F. Xarau, C. Urio y L. Gianella.

Huracán: F. Blanco; A. Alberti y A. Palacio; J. Fontana, M. Bassadono y N, Carabelli; E. Acevedo, M. Salvareedi, J. Laguna, L. Abbatángelo y L. Caldera.

Pasión barrial, sin artificios
A diferencia de otros clásicos que fueron absorbidos por el espectáculo global, este mantiene su esencia intacta. No importa en qué categoría esté cada equipo ni cómo venga en la tabla: el honor barrial está en juego.

Hoy, como hace más de un siglo, la previa se vive en las calles. Las canciones en las tribunas lo dicen claro: ganar es una obligación. Porque este clásico no se trata solo de fútbol, sino de historia, orgullo y un sentido de pertenencia que se transmite de generación en generación.
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