Donar órganos en Argentina: más de 7.000 personas esperan un trasplante y la clave es la solidaridad

La Ley Justina establece que todos los mayores de 18 años son donantes, salvo que expresen lo contrario. El rol del INCUCAI y cómo inscribirse para donar médula ósea.
Mundo27/02/2026Studio 341 NewsStudio 341 News

El trasplante de órganos es, muchas veces, la única alternativa cuando un órgano o tejido deja de funcionar y no existen otras opciones terapéuticas. Reemplazarlo por uno sano no solo mejora la calidad de vida del paciente, sino que también puede extender de manera significativa su expectativa de vida.

“Las personas que requieren un trasplante son aquellas cuyo órgano falló a causa de una enfermedad o un accidente”, explica la Dra. Valeria El Haj. En la Argentina, el acceso a estos procedimientos está garantizado por el sistema de salud, con un rol central del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI).

Actualmente, más de 7.000 personas esperan un trasplante en el país. Todos esos procedimientos dependen exclusivamente de la donación de órganos, un acto solidario que puede salvar hasta siete vidas con un solo donante.

organos

Desde 2019 rige la Ley Justina (Ley N.º 27.447), que establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes, salvo que hayan dejado constancia expresa de su negativa. La ablación se realiza únicamente en casos de diagnóstico de muerte cerebral, bajo criterios médicos estrictos y regulados.

La donación también puede realizarse en vida. Es el caso de la médula ósea, fundamental para tratar leucemias y otras enfermedades hematológicas. El proceso está coordinado por el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas, que funciona dentro del INCUCAI e integra una red mundial, lo que amplía las posibilidades de compatibilidad.

Para inscribirse como donante de médula basta con donar sangre en un centro habilitado, tener entre 18 y 40 años, pesar más de 50 kilos y gozar de buena salud. La inscripción incluye una tipificación genética y el consentimiento para integrar el registro hasta los 60 años.

Si aparece compatibilidad, el donante es contactado para confirmar su voluntad y realizar estudios complementarios. La extracción puede hacerse por aféresis —similar a la donación de plaquetas— o mediante punción en quirófano, ambos procedimientos seguros.

“Nadie sabe si alguna vez va a necesitar un trasplante. Donar es un gesto que puede cambiarlo todo”, concluye la especialista.

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