Malvinas, 43 años después: el emotivo testimonio de un piloto derribado en combate

A sus 76 años, afirmó repetiría su gesta si la patria lo llamara.

Actualidad02/04/2025Studio341NewsStudio341News
Luis Puga

A 43 años del conflicto del Atlántico Sur, el comodoro Luis Alberto Puga, veterano de la Fuerza Aérea Argentina, revive los días en los que enfrentó la guerra y la tragedia en los cielos de Malvinas. Su historia es una de valentía, sacrificio y memoria.

El 24 de mayo de 1982, Puga formaba parte de una escuadrilla que fue interceptada al norte de la isla Borbón. "Le debo la vida a Carlos Castillo, mi numeral", dice con voz firme. "El piloto inglés lo derribó primero, y ese fogonazo me dio los segundos necesarios para lanzar las bombas y eyectarme". Castillo no tuvo la misma suerte. Puga lo recuerda cada día: "Rezo por él siempre".

PUGA 1

Tres días antes, el 21 de mayo, había participado en el ataque que hundió a la fragata británica Ardent. Fue su bautismo de fuego. Luego, su lucha no fue contra aviones enemigos, sino contra la inmensidad del mar helado. Pasó ocho horas a la deriva antes de tocar tierra. "Sobreviví a lo imposible", afirma. "Éramos argentinos con actitud y coraje defendiendo lo nuestro".

Con una carrera militar forjada entre Israel y Estados Unidos, Puga reconoce su discrepancia con las decisiones de la dictadura. "El militar debe ser republicano, no político", sentencia. "Fue un error usar a las Fuerzas Armadas así, pero salimos a defender la patria porque era nuestra obligación".

PUGA 2

A sus 76 años, rinde homenaje a los 649 caídos, entre ellos su cuñado, Carlos Tomás. Y también a los que volvieron. "Mi esposa Carmen y mis cuatro hijos me impulsaron a escribir 'Piloto de Combate'. No es solo el piloto, es la familia atrás", explica.

Sobre los nuevos F-16 que modernizarán la Fuerza Aérea, expresa esperanza: "Que los pichones que los vuelen sepan lo que cuesta cada gota de combustible al país". Y aunque ya no podría pilotear uno, su compromiso sigue intacto: "No volaría un F-16, pero me subiría con honor".

El mensaje que deja es claro: "Las Malvinas son y serán argentinas en la medida en que todos los argentinos, y aquellos jóvenes que no habían nacido, sepan que a la Argentina la van a respetar cuando nos respetemos entre nosotros".

 

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